Llegar a esta última etapa me da la oportunidad de mirar hacia atrás y ver todo lo que recorrí desde que la profe mencionó por primera vez el programa WordPress Credits y honestamente me dio susto.
Lo que más me sorprendió fue darme cuenta de que detrás de WordPress hay una comunidad enorme de personas voluntarias trabajando desde distintas partes del mundo. Que cualquiera, incluso una estudiante sin experiencia previa, puede aportar algo real y concreto a un proyecto open source. Y que traducir, algo que parece sencillo, tiene mucha más complejidad de lo que imaginaba: hay contexto, formato, términos técnicos y detalles que marcan la diferencia.
Me llevo aprendizajes que van más allá del curso. Aprendí a usar herramientas de colaboración como Slack y translate.wordpress.org, a leer textos técnicos en inglés con más confianza, y a entender cómo funciona la contribución en un proyecto de esta escala.
Y sí, me gustaría seguir contribuyendo después del curso. Saber que cada cadena que traduzco hace WordPress más accesible para personas hispanohablantes es suficiente razón para continuar.







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